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Siglas y abreviaturas

De la Fundéu:
seis claves para usar las siglas y las abreviaturas

Siglas

Se forman por lo general con las iniciales de la expresión que abrevian, normalmente las iniciales de los sustantivos y los adjetivos (Organización de las Naciones Unidas: ONU), pero a veces también las de otras palabras (organización no gubernamental: ONG).
No llevan punto abreviativo: ONU, no O. N. U.
Las Academias de la Lengua desaconsejan el uso de una ese minúscula para formar el plural en la forma escrita (las ONG mejor que las ONGs), aunque en la lengua oral es normal y correcto que se pronuncie la ese («oenegés»).

Abreviaturas

Se forman con parte de la palabra o las expresiones que abrevian; una palabra puede tener más de una abreviatura: para página, por ejemplo, se usan p. y pág.
Llevan punto abreviativo (a. C.; pl., admón.) o, más raramente, barra (c/ Bailén); en las abreviaturas con más de un elemento, tras el punto abreviativo se deja un espacio (se escribe EE. UU. y no EE.UU.); si la abreviatura lleva una parte volada, el punto se coloca antes de esta (n.º, no nº. ni nº).
Cuando tienen más de una letra, generalmente se pluralizan añadiendo una ese (pág. – págs.); si constan de una sola letra, esta se suele duplicar (p. – pp.)

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Novedades ortográficas y VIII

Se acabó. Esta es la última entrada sobre las novedades ortográficas de la nueva Ortografía de la RAE (2010). No os empachéis.

13) No debe omitirse nunca el punto abreviativo que ha de preceder a las letras voladas dentro de la abreviatura. Por ejemplo: Es el 5.º congreso al

que asisto.

Es incorrecto utilizar las letras voladas con los números romanos de valor ordinal. Así, no debe escribirse * X.º Congreso.

(nueva Ortografía… p. 572).

14) Los símbolos se separan con un espacio de las cifras.

Cuando se escribe una cifra seguida de un símbolo ha de dejarse un espacio entre los dos.

Es frecuente ver escritos los símbolos de unidades monetarias, como el del peso y el dólar ($) y el del euro (€), así como los de las unidades físicas y matemáticas, como el de porcentaje (%) y el de grado Celsius (°C), escritos sin separación alguna de la cifra a la que afectan: «La nueva tarifa es de 5,75€, lo que significa una subida del 23%».

Sin embargo, tanto el Sistema Internacional de Magnitudes de la ISO, como la Ortografía de las Academias de la Lengua establecen que ha de dejarse un espacio entre la cifra y el símbolo, cuando este último va pospuesto, de modo que lo correcto hubiera sido «La nueva tarifa es de 5,75 €, lo que significa una subida del 23 %»; la única excepción son los símbolos escritos íntegramente volados, en particular los de grado de ángulo y sus divisiones. En la nueva Ortografía se lee: “Cuando el porcentaje correspondiente a un número inferior a diez, puede escribirse tanto con cifras como con palabras: Un 8 % de los alumnos nunca acude a la biblioteca o Un ocho por ciento de los alumnos… La escritura con cifras es más frecuente en los textos de carácter científico o técnico.” (nueva Ortografía… p. 697).

Aunque las propias Academias aconsejaron durante un tiempo eliminar este espacio en el caso concreto de los porcentajes, en la última edición de la Ortografía se prefiere no establecer ninguna excepción.

Fuente: Fundeu.

15) La mayoría de las siglas no suelen usarse en plural. Pero las que corresponden a expresiones nominales comunes, y no a nombres propios, si pueden usarse para aludir a varios referentes. En esos casos, las siglas pluralizan con toda normalidad en la lengua oral: [oenejés] [deeneís] [pezés]. Pese a eso, no se considera oportuno marcar gráficamente en ellas el plural, pues de hacerlo añadiendo una –s también mayúscula (*ONGs, *DNIS, *PCS) se desvirtuaría la sigla. Se recomienda mantener invariables las siglas en la escritura, procurando, como forma de mostrar su uso en plural, que vayan acompañadas de algún determinante que así lo ponga de manifiesto: varias ONG, los DNI, algunos PC. Y se debe evitar el recurso, copiado del inglés, de añadir una s minúscula al final de la sigla, precedida o no de apóstrofo: *ONGs, *CD`s, *ONG`s. (Nueva Ortografía…)

 

 

Siglas y alfónimos

MC plantea una alternativa a las siglas en su artículo “Un mar de siglas”. Los alfónimos, creación de J. Martínez Sousa.

Os dejo con el artículo completo:

Un mar de siglas

(Las palabras señaladas en negrita son del bloguero)

Vivimos inmersos en un magma de siglas y acrónimos, seguramente por influencia del inglés. El colmo de la insensatez es cuando a todo un presidente ejecutivo lo llaman CEO, siglas de chief executive officer.

El castellano nunca le ha hecho asco a las siglas… siempre y cuando se puedan leer con comodidad. Ya hace decenios que, a partir del acrónimo inglés, se lexicalizaron el radar (radio detecting and ranging) y el sónar (sound navigation and ranging). Más recientemente entró en el diccionario el sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) y luego la opa (oferta pública de adquisición). Este singular término económico ha dado lugar a derivados populares: el verbo opar y el adjetivo opado. Sin embargo, su pareja de baile, la oferta pública de venta (OPV), no ha tenido tanta suerte. ¿La razón? Porque, al carecer de vocales, no se lee como una palabra normal.

La opa pierde las mayúsculas al formar dos sílabas pronunciables, mientras que la OPV se mantiene erguida y se pronuncia letra por letra. La solución es el alfónimo. Descubro este término gracias a José Martínez de Sousa, lexicógrafo enciclopédico e incansable. Un alfónimo es un neologismo formado por la escritura del nombre de las letras que forman la sigla de un sintagma o enunciado. Así, a OPV le corresponde el alfónimo opeúve. Feo, ¿verdad?

Feo porque el castellano no tiene tradición alfónima. El diccionario registra poquísimos casos, y aun así los hace remitir a la sigla. El elepé, por ejemplo, que está redirigido a LP. Igual que LP, escribimos CD, ONG o SMS, y así funcionamos sin demasiados problemas. Son siglas que el hablante emplea en muchos casos desconociendo de dónde proceden. El conflicto aparece en el plural. El castellano, en principio, no admite fórmulas como añadir una ese (ONGs u ONG’s), y la duplicación queda reservada para secuencias de palabras en plural: EE.UU., JJ.OO. o CC.OO.

Si va precedida de un determinante, mantener la sigla sin marca de plural no distorsiona la lectura (“unas ONG”), pero si no lo lleva y hay que esperar a que aparezca el verbo en plural para saber que hay más de una ONG, entonces la frase chirría: “ONG de África protestan…”.

La dinámica de la lengua pide la generalización del uso de los alfónimos, tal como reclama desde hace tiempo Martínez de Sousa. Con este paso, desaparecerían esas mayúsculas confusas y se podría escribir con claridad que hay oenegés de África que protestan por algo o que los cedés desaparecerán del mercado más pronto que tarde.

La Vanguardia, Magí Camps

19/07/2010


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