Posts Tagged 'eufemismos'

Eufemismos…; por Álex Grijelmo https://elpais.com/elpais/2018/12/14/opinion/1544785600_191059.html?id_externo_rsoc=TW_CC via @el_pais

En este blog, hemos recogido distintas valoraciones de eufemismos. (cf. entradas). Después de leer el interesante artículo de Álex Grijelmo, citamos su artículo que recomendamos leer…

La palabra “puta” (en latín, putta) se convirtió hace siglos en sustituto biensonante de “mujer pública”, como cuenta el especialista en eufemismos Miguel Casas Gómez en su libro La interdicción lingüística (Universidad de Cádiz, 1986, páginas 65 y 222).

De tal forma, su significado original de “niña” o “muchacha” desapareció para contaminarse con el que pretendía reemplazar.

¿Así que “puta” fue un eufemismo?

Pues sí. (…)

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Cuando la realidad molesta, emplea un eufemismo…

La defensora del lector de un periódico español recoge la protesta de algunos lectores por haber subtitulado una noticia así:

A la espera de que se regularice en su país, los españoles ‘alquilan vientres’ en el exterior.

Afirma la defensora: “Varios lectores me han escrito indignados, calificando de “vejatoria” e “insultante” dicha expresión”.

El redactor jefe de la sección de Noticias del periódico explica: “Hemos usado expresiones como vientre de alquiler o maternidad subrogada convencidos de que permitirían a nuestros lectores identificar claramente el asunto que estábamos abordando, sin ser del todo conscientes del malestar que provocan en personas cuya sensibilidad hacia este asunto es especial. Es cierto que el término gestación subrogada es mucho más respetuoso, así que, procuraremos ceñirnos a él”.

Otro eufemismo mendaz: “gestación subrogada”.

 

Ejemplos de eufemismos

Eufemismos

No es la primera vez que escribimos sobre eufemismos en esta casa. Aquí puede leer entradas anteriores.

Hace algún tiempo recogíamos el artículo del profesor Manuel Casado sobre los eufemismos.

Casado apuntaba en ese artículo que:

Las palabras son algo más que palabras. No es indiferente nombrar algo de una u otra forma. Si es cierto que fumar mata (y decir que “interrumpe un proceso vital” no sería de recibo), no lo es menos que abortar también. Sabiéndolo o sin saberlo, queriendo o sin querer, cuando usamos el lenguaje estamos dando, con frecuencia, lecciones morales al ningunear determinados aspectos de la realidad y poner el acento en otros.

En la entrada de hoy hemos recopilado unos cuantos ejemplos.

 

Eufemismos económicos

Según el portavoz del gobierno chipriota, este año habrá crecimiento negativo o crecimiento cero. (Es una contradictio in terminis; este año la economía empeora)

El mal comportamiento del precio del pollo… (Los precios no se comportan, no son personas; el precio del pollo sube demasiado)

Ha sido necesario un reajuste de los precios. (subida de precios)

Almacenes Alcalá se propone flexibilizar la plantilla. (se propone despedir a empleados)

 

Eufemismos sobre sexualidad

Está debatiéndose la reforma de la ley sobre la interrupción del embarazo. (aborto)

El motorista sufrió heridas incompatibles con la vida. (murió en el accidente)

Han detenido a una trabajadora sexual (prostituta)

 

Eufemismos de medicina

Drogas de diseño (drogas sintéticas)

   

Eufemismos bélicos y del terrorismo

Se produjo una limpieza étnica. (genocidio)

El artefacto explosivo estaba colocado… (la bomba estaba colocada…)

La aviación de Borduria realizó cuatro salidas nocturnas, que produjeron daños colaterales. (víctimas civiles)

Los activistas robaron un coche y huyeron, querían cometer una acción armada. (un atentado)

ETA pide el impuesto revolucionario a…(chantaje o extorsión terrorista)

Las leyes tienen que amparar a la familia tradicional. (a la familia)

Han ejecutado al rehén. (han asesinado)

Desde el portaaviones se han realizado 200 salidas. (bombardeos)

Muchas víctimas de fuego amigo (ataque a los de tu bando)

La lucha armada del IRA… (el terrorismo del IRA)

La acción armada de la guerrilla…(El atentado)

Han detenido a dos activistas (terroristas)

Es un miembro legal de ETA (es un terrorista de ETA)

Pertenecía a esa célula terrorista (a ese comando terrorista)

Grupo independentista (grupo terrorista)

liquidar, neutralizar (matar, asesinar)

kale borroka /lucha callejera (terrorismo callejero)

Los presos de ETA (secuestrados)

Eufemismos de profesiones

Funcionario de instituciones penitenciarias (carcelero)

Empleada del hogar (asistenta, criada)

Asistente Técnico Sanitario (enfermero)

Estaciones de servicio (gasolineras)

Empleado de finca urbana (portero)

Eufemismos en educación

Sobre este asunto, en el claustro de profesores hay distintas sensibilidades. (opiniones, pareceres, puntos de vista)

Es un alumno distraído (poco inteligente)

Algunos de los eufemismos mencionados proceden del libro de Luis Ramoneda, Manual de redacción. Editorial Rialp.

En esta página de El País ofrecen más ejemplos de eufemismos. Y también en esta de 20minutos.

¿Por qué tantos eufemismos en asuntos centrales sobre la vida (salud sexual, interrupción voluntaria del embarazo…)?

El querido profesor Manuel Casado apunta las causas en este artículo.

 

Por más que la leo, no logro reprimir la reacción de horror que me causa la etiqueta tétrica de los paquetes de cigarrillos: “Fumar mata”. Pero fumadores y no fumadores hemos aprendido a convivir con ese aviso omnipresente. Las autoridades públicas no se andan aquí con rodeos. Al pan, pan. Quizá por ese motivo me resulta extraño que las mismas autoridades envuelvan en pudorosas expresiones eufemísticas la denominación del aborto provocado. Hasta el mismo nombre de la ley (Ley orgánica 2/2010 de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo) parece diseñado por un gabinete de imagen empeñado en vender un producto del que ocultan su verdadera realidad.

Es sabido que cuando se desea hacer “ingeniería social”, se acude antes a realizar la oportuna “ingeniería lingüística”, a acuñar expresiones nuevas para renombrar las cosas de siempre. La “ingeniería lingüística” se apoya en la pretensión de que, si cambiamos las palabras, cambiará la realidad, o al menos su percepción social. Y un recurso privilegiado de la “ingeniería lingüística” es el empleo de eufemismos, un recurso tan viejo como el lenguaje, aunque las ideologías totalitarias del siglo XX lograron sacarle el máximo partido: las dictaduras comunistas, nazi o los nacionalismos radicales han puesto por obra el camuflaje verbal y la manipulación que G. Orwell pronosticó en su novela 1984.

Cierto que no todo eufemismo es manipulador y mendaz: hay eufemismos humanitarios, atenuadores, corteses, como invidente o discapaz; y también eufemismos magnificadores, como los que se emplean para designar ciertas profesiones o establecimientos (empleado de finca urbana “portero”, pedicuro o podólogo “callista”, boutique “tienda”, técnico en limpieza viaria “barrendero”), fenómeno que Delibes bautizó como “revolución de tarjeta de visita”. Aquí me refiero al eufemismo mentiroso o manipulador. El eufemismo consistente en el enmascaramiento, la cosmética al servicio de una ideología. Este tipo de eufemismo, al otorgar una nueva denominación a una determinada realidad, propone una nueva visión de ella, acorde con la ideología que lo acuña. Es el lenguaje políticamente correcto. Pero la realidad designada sigue manteniéndose intacta. De ahí la necesidad de buscar otros sustitutos eufemísticos cuando el uso ha terminado por “contaminar” a la expresión eufemística. Se trata del llamado “efecto dominó”: país atrasado, subdesarrollado, en vías de desarrollo, emergente…

Uno de los productos estrella del eufemismo manipulador es la expresión interrupción voluntaria del embarazo, sigla IVE, para designar el “aborto provocado”, expresión que se ha impuesto en el discurso legislativo y administrativo oficial con la polémica ley orgánica antes citada. Y esa expresión se “ha colado” en el Diccionario de términos médicos de la Real Academia Nacional de Medicina y hasta en el Diccionario académico oficial. En ambos diccionarios se define aborto como “interrupción del embarazo”. Pero, por fortuna, no todos los diccionarios del idioma han incluido ese eufemismo en la definición. El Diccionario del Español Actual (de Manuel Seco, O. Andrés y G. Ramos) y el Diccionario del Español de México, por poner un ejemplo de buenos diccionarios de cada orilla del Atlántico, discrepan de la definición académica oficial. Para el primero, aborto es la “expulsión provocada del feto”. Para el segundo, abortar es “expulsar un feto antes del tiempo en que puede vivir o expulsarlo ya muerto”.

Podrá argumentarse que el significado de interrumpir puede ser también “cancelar, cortar la continuidad de algo”. Y aquí vuelven a discrepar del Diccionario oficial los diccionarios no académicos, que precisan que forma parte del significado de interrumpir el rasgo distintivo ‘durante cierto tiempo y espacio’, motivo por el cual no resulta adecuado aplicar al aborto la noción de “interrumpir”: con el aborto no se “interrumpe” el embarazo, sino que se corta o cancela definitivamente.

Pero aun cuando admitiéramos que abortar es cancelar el embarazo, tal definición seguiría siendo eufemística y un tanto opaca al silenciar lo más importante: que se suprime una vida que comienza; una vida que es, desde el comienzo, distinta de la de la madre, como demuestran los últimos datos científicos sobre la génesis de la vida humana.

Una vida que comienza es siempre asunto de tres: padre, madre e hijo. No parece justo tratar de solucionar la tragedia de un embarazo indeseado con la tragedia superior del aborto. La legislación de un país civilizado del siglo XXI no puede desentenderse de la defensa de los más débiles, el hijo y la madre. Solo una sociedad que protege al débil es una sociedad fuerte y sana. Los poderes públicos deberían facilitar al máximo que los padres que, por lo que sea, se consideren incapaces de hacerse cargo de un niño, encuentren a otros que sí puedan hacerse cargo de él y, además, lo deseen, con lo que se solucionarían dos problemas.

Las palabras son algo más que palabras. No es indiferente nombrar algo de una u otra forma. Si es cierto que fumar mata (y decir que “interrumpe un proceso vital” no sería de recibo), no lo es menos que abortar también. Sabiéndolo o sin saberlo, queriendo o sin querer, cuando usamos el lenguaje estamos dando, con frecuencia, lecciones morales al ningunear determinados aspectos de la realidad y poner el acento en otros.

¿No da que pensar el simple hecho de que haya tanto eufemismo en tantos puntos centrales del debate actual sobre la vida: interrupción del embarazo, derechos reproductivos, salud sexual…? El contenido de la citada ley de 2010 parece que, por fin, se va a cambiar. Esperemos que también se cambie su mismo nombre, para que transparente lo que designa y no engañe a la gente. Ojalá no tengamos que lamentarnos, como tantos intelectuales de Occidente en el siglo pasado, de haber sido complacientes con una mentalidad que quiere cambiarnos las palabras corrientes e imponernos un lenguaje de diseño políticamente correcto, acorde con la ideología imperante. Ojalá llegue pronto el día histórico en que la misma humanidad que un día desterró la lacra de la esclavitud, supere también la monstruosidad del aborto.

La Razón

13 de febrero de 2014. 02:03h

Manuel Casado Velarde- catedrático de la Universidad de Navarra, Instituto Cultura y Sociedad.

Los recortes y el amor

“No digan recortes, llámenlo amor”. (Aquí)


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