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¿Vuelve el servicio militar obligatorio? Ted Talk (14′) de @cjimenezcruz Verdad, mentira, información, (des)información, “el ancla”, bulos, razones, #periodismo, #educación

Charla de 14′ de la periodista Clara Jiménez que dejó un medio para realizar un encomiable trabajo, junto con Julio Montes, en el proyecto Maldita.es  que combate la desinformación, esto es, las mentiras que corren como la pólvora.  En su charla “desenmascara algunas de las prácticas de los ‘desinformadores’ y nos enseña cómo podemos evitar caer en sus trampas”.

Apunta tres razones:

  1. Por maldad
  2. Por dinero
  3. Por ideología

Aquí la charla.

Sobre la carta de un chica “que no quiere sentirse como un pezado de carne” publicada en @EPentretodos Via @afarrasc

Me dio mucho que pensar la carta al director publicada en El Periódico. El desprecio a la mujer y la consideración de que es un trozo de carne están más presentes de lo que pensamos.

Ninguna ley va a acabar con esa tendencia. En cambio, la educación en la familia y en la escuela, con la colaboración de los medios (y también de los políticos) -el orden de la enumeración no es casual…- logrará darle a la mujer y a la sexualidad el lugar que le corresponde.

Copio la carta:

Pensar en viernes noche es pensar en fiesta y más si eres un estudiante adolescente, porque si no queremos ser unos bichos raros nos debe gustar ir a discotecas.

El viernes pasado, como es costumbre siempre que estamos de vacaciones o acabamos los exámenes, fuimos de fiesta. Como de costumbre, las chicas entraban gratis en la discoteca y los chicos debían pagar entrada obligatoria. Como de costumbre, no pude pasar ni dos minutos seguidos sin que un apuesto caballero se tomara las confianzas de posar sus delicadas manos en mi cuerpo o sin que me intentara enamorar con unas delicadísimas palabras al nivel de Bécquer. Como de costumbre, la gran mayoría de canciones tenían alguna que otra mínima connotación sexual. Pero dentro de esta aceptada e inmoral habitualidad, pasó algo que me abrió los ojos.

Mientras bailaba con unos amigos, estos quisieron subir a la tarima central, la que estaba más expuesta de toda la discoteca, pero muy a su pesar no duraron ni diez segundos. En el momento en que subieron, se abalanzó sobre ellos un empleado de la discoteca para disuadirlos de bailar en la tarima. El motivo: Dan mejor imagen cuatro chicas menándose delante de centenares de adolescentes hormonados que un grupo de chicos bailando.

¿Cómo puede nadie disfrutar con semejante espectáculo? ¿Cómo he disfrutado tanto tiempo con semejante espectáculo? Ayer me avergoncé de mí misma, de lo que veía y de lo que había hecho. Nuestros padres invierten una infinita dedicación en nuestra educación en valores para que luego nosotros se lo agradezcamos participando en estos homenajes al buen gusto, respeto e igualdad. ¿Qué esta pasando? ¿Cómo hemos llegado a esto? ¿Por qué? Después de la ‘fiesta’ de anoche, no paran de surgirme preguntas, preguntas con respuestas confusas y preguntas sin respuesta.

Sigo sin lograr comprender cómo adolescentes que han vivido mayormente en el siglo XXI en una sociedad abierta, plural y con una igualdad de sexos ‘evidente’ ni se percaten de lo que pasa ante sus ojos. Quizá solo sea una percepción mía y no haya ningún tipo de discriminación sexual en los clubs nocturnos hoy en día o simplemente, como ya me advertía mi padre, a las discotecas solo se va a ligar. Me parece repulsivo y vergonzoso que se promueva este tipo de ocio entre los jóvenes, pero aún más que nosotros lo aceptemos como algo que debamos hacer y que nos divierta.

Como adolescente con ganas de disfrutar de cada momento de mi juventud con mis amigos me gusta ir de fiesta, bailar, cantar, llegar a las ocho de la mañana a casa y pasarme todo el día durmiendo; pero no me gusta sentirme como un trozo de carne, como un cebo que atraiga chicos y con ellos dinero; que para que no me hagan ningún comentario desafortunado deba permanecer sentada en una esquina y tapada de pies a cabeza. Tengo 17 años, tengo ganas de divertirme pero sin que ello conlleve abandonar los férreos principios que he desarrollado a lo largo de mi vida y que me hacen ser la persona que soy hoy.

 

http://www.elperiodico.com/es/entre-todos/participacion/carta-una-chica-anos-estoy-harta-que-hagan-sentir-como-trozo-carne-discoteca-60307#

We are becoming unsocial…(video)

Wikipedia and truth (in Spanish)

Agudo y certero el artículo de Paco Sánchez sobre la wikipedia y la verdad.

(Los comentarios no dejan de ser también certeros… )

Wikipédicos

La idea de una gran enciclopedia abierta a todos los asuntos y escrita por quien quiera parece, de entrada, muy atractiva: una especie de democratización de la verdad. El único problema radica en que la verdad no es democrática, porque si depende de mayorías dependerá también de quién controle las mayorías. Se ve en la Wikipedia, convertida en sinónimo de lo dudoso o inseguro, de lo no fiable. Los profesores alertan a sus alumnos para que huyan de ella o sospechen de sus contenidos, pero sus entradas suelen figurar entre las primeras que devuelve cualquier buscador y… ahí caen muchos estudiantes y no pocos periodistas, razón por la que entre las decenas de miles de editores de la Wikipedia escasean los expertos y abundan quienes trabajan para las agencias de relaciones públicas, los gabinetes de los políticos y los asesores de los lobbies empresariales o ideológicos.

Hace años quise arreglar una página disparatada sobre algo que conocía bien. Introduje datos reales en lugar de los inventados y empeoré las cosas: alguien entró inmediatamente después, dejó algunos de los datos que aporté y repuso buena parte de los erróneos o maliciosos, de modo que conseguí dotar el texto de una credibilidad de la que antes carecía. Así que, o me metía en una guerra con editores anónimos o lo dejaba estar. Lo dejé estar y no he vuelto a pasar por la Wikipedia.

Una cosa es democratizar el conocimiento y otra, democratizar la verdad. Cuando se pone en manos de la masa, la verdad se reduce a un asunto de dinero, como la Wikipedia: una propiedad privada moldeable al gusto de quien pueda pagarla.

Publicado en La Voz de Galicia, 3.mayo.2014

– See more at: http://blogs.lavozdegalicia.es/pacosanchez/2014/05/03/wikipedicos/#sthash.ZjIkELFo.dpuf

What if money was no object? (video)

El enclaustramiento de la Universidad (Argullol) @elpais

Recomiendo la lectura del artículo “La cultura enclaustrada” escrito por Argullol en El País.

Destaco estos párrafos:

A finales de la Edad Media el caudal más fecundo de la cultura europea pasó de los monasterios a las universidades.(…)

(Apunte nuestro: aunque no hay que olvidar que antes de la formación de las universidades propiamente existieron las escuelas catedralicias y las gremiales, según explica este artículo [pdf 1,6 MB])

Las universidades occidentales se consolidaron definitivamente en los siglos xix y xx (sumando las americanas a las europeas) y, aunque nunca se despojaron por completo de su origen, por así decirlo, monástico, participaron activamente en la vida cultural moderna. Siempre mantuvieron una tendencia centrípeta y endógena pero, paralelamente, muchos de sus miembros se incorporaron a los debates públicos de su época y fueron grandes creadores de la literatura y del pensamiento. En estos dos últimos siglos es imposible tratar de comprender la historia cultural, o simplemente la Historia, sin atender a la función de las universidades en la dinámica pública y sin subrayar la importancia de numerosos profesores en la esfera creativa.

Pero no estoy seguro de que esto continúe siendo cierto. En los últimos lustros, y de un modo increíblemente acelerado, se ha producido una suerte de inversión de tendencias, a partir de la cual la universidad ha tendido a replegarse sobre sí misma (…)

Es llamativo, a este respecto, la escasa aportación universitaria a los conflictos civiles actuales, incluidas las crisis sociales o las guerras. En dirección contraria, el universitario ha asumido obedientemente su pertenencia a un microcosmos que debe ser preservado, aún a costa de dar la espalda a la creación cultural. (…)

Hasta hace poco lo que se valoraba en un profesor, además de su capacidad para la investigación, era su magisterio docente y la publicación de libros relevantes en su área de conocimiento. Precisamente esta última tarea era decisiva para facilitar una ósmosis entre la universidad y la sociedad. El libro —y, a poder ser, el gran libro— era el instrumento básico en la vertebración de la cultura y, simultáneamente, el desafío que debía afrontar el profesor que aspiraba a la madurez intelectual. La cultura occidental moderna está jalonada por libros que son fruto de aquel reto. Como complemento de esta tarea muchos profesores trataban de comunicarse con el público más amplio posible mediante la intervención en revistas y periódicos.

No obstante, de un tiempo a esta parte, se ha producido un estrechamiento paulatino del anterior horizonte al mismo ritmo en que la universidad, como institución, ha sacralizado el paper como medio de promoción profesional. En la actualidad una gran mayoría de profesores ha descartado la escritura de libros como labor primordial para concentrarse en la producción de papers. En muchos casos esta renuncia es dolorosa pues frustra una determinada vocación creativa, a la par que investigadora, pero es la consecuencia de la propia presión institucional, puesto que el profesor deber ser evaluado, casi exclusivamente, por sus artículos supuestamente especializados. Como quiera que sea, el nuevo microcosmos en el que se encierra a la universidad traza una kafkiana red de relaciones y hegemonías notablemente opaca para una visión externa a la institución. Además de atender a sus labores docentes, los profesores universitarios emplean buena parte de su tiempo en la elaboración de papers, textos con frecuencia herméticos, destinados a denominadas “revistas de impacto”, publicaciones que tienen, por lo común, escasos lectores —siempre del propio ámbito de la especialización— aunque con un gran poder ya que son las únicas “que cuentan” en el momento de evaluar al universitario. En consecuencia, los profesores, sobre todo los jóvenes y en situación inestable, hacen cola para que sus artículos sean admitidos en publicaciones de valor desigual pero insoslayables. Se conforma así una suerte de mandarinato que rige el microcosmos. Los profesores son calificados, mediante las evaluaciones oficiales, de acuerdo con el acatamiento a aquellas normas. La ilusión o vocación de escribir obras de largo alcance —algo que requiere un ritmo lento, que a menudo abarca varios años— debe aplazarse, quizá para siempre. (…)

La cultura humanista, nacida de la libertad y de la crítica, corre el peligro, en la actual universidad, de ser enclaustrada, como si volviera al recinto monástico: no a la grandeza de aquellos monasterios que conservaron el saber antiguo sino al inmovilismo dogmático de los que pretendían preservar los conocimientos mediante su reclusión. Por admirable que sea originariamente un conocimiento aprisionado es un conocimiento muerto.

(Hasta aquí los párrafos del brillante artículo de Argullol (5 abril 2014, El País). Volvamos, pues, a la esencia de la universidad…, sin dejar de publicar papers, ni libros).

Adrianne Haslet-Davis lost her left leg in the 2013 Boston Marathon bombing…

And now he walks, runs and so on.


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