Archive for the 'prosa sencilla' Category

Algunos consejos para escribir mejor…

Far de San Sebastià

Rescato unos divertidos consejos para redactar mejor:

Consejos de escritura

  1. Evitar los infinitivos.
  2. Nada de frases entrecortadas. Nunca. Jamás. Jamás de los jama­ses. Afectan al estilo.
  3. Evitar los subrayados siempre. Por si hay que repetirlo: siem-pre.
  4. No meter condicionales al final de las frases si la idea lo permite, si se puede.
  5. No usar paréntesis (con más razón paréntesis irrelevantes) de ninguna manera (porque no suelen aclarar) y revisar (a conciencia: y veces) para suprimirlos.
  6. Procurar tender a ser más o menos concreto, casi siempre, en buena parte de los textos, especialmente si el texto es de un carác­ter … Digamos que en los textos en general.
  7. ¿Se ha preguntado alguien si sirven las llamadas ‘preguntas retó­ricas’?
  8. Ir directo al grano y no usar frases hechas ni caer en el típico tópico.
  9. Recordar, como escribió Mark Twain o algún escritor del siglo XIX, que ‘el abuso de las citas denota ignorancia’.
  10. Las comparaciones son tan malas como las frases hechas.
  11. Pasar del lenguaje coloquial y en ese plan. Que le den. Super importante.
  12. Las metáforas chirrían más que una tiza que se arrastra indócil por la pizarra.
  13. Evitar signos ajenos al idioma & barbarismos & slang. ; -)
  14. Las exageraciones son un millón de veces más peligrosas que todos los demás defectos de redacción juntos, como nadie se atre­verá a poner en duda, por supuesto.
  15. Ser exhaustivos con los detalles y todo eso.
  16. Ser concisos y no divagar. La concisión constituye, por sí misma, un elemento de comunicación de primer orden, ya que facilita la comprensión de los diversos contenidos semánticos incorporados en el texto, los cuales, por su propia razón de ser y su naturaleza constitutiva, dan a entender aquello que el emisor del mensaje (al que llamaremos ‘A’) trata de comunicar al receptor del mensaje (al que llamaremos ‘B’). En el proceso de emisión de mensaje, empero, conviene no descartar que pueden producirse los denominados ruidos de transmisión, también designados según qué terminologías, manchas consistentes ora en circunstancias, ora accio­nes, ora omisiones y un largo, inacabable etcétera de muy distinta índole, por una interrupción, parcial o total, del habitualmente complejo proceso comunicativo que se pretende alcanzar entre ‘A’ y ‘B’ y que luego desemboca en la inversión de términos que necesita la retroalimentación, también designada feed-back, la cual, a su vez, en función de las claves interpretativas debería atender a

 

Nuestro tiempo, abril, 2007, p. 111.  Joseluís González

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Qué bien escribe…

Pues sí. Qué bien escribe J. M. Espinàs. En este blog modesto lo admiramos desde hace mucho tiempo. Os dejamos con un fragmento de uno de sus últimos artículos:

El día se levanta, habitualmente, mucho más pronto que yo. Ya hay luz natural cuando me voy hacia la cocina. Una luz espléndida o una luz tímida, depende de la época del año. En estos días, la luz natural ya se ha consolidado, entra decididamente en casa. En invierno todavía arrastra un poco del gris que ha dejado atrás. Desayuno poco y hojeo rápidamente este diario. La información básica, Y pronto siento la necesidad de ir a mi pequeño despacho. Como si tuviera que recuperar sin retrasarlo mucho el tiempo que he dejado pasar mientras dormía. No creo que sea un remordimiento inconsciente de gandul, porque me justifica el trabajo que hice en las horas nocturnas. Por otra parte, pienso que me espera otro largo día, y un poco de la noche, para hacer más cosas de mi largo, también, oficio. Leer, corregir pruebas de un libro, aprender consultando un diccionario, pensar un tema para un artículo. O sencillamente vivir.

(Sigue aquí)

Extracto de una entrevista a Espinàs:

¿Qué le estimula a escribir tras más de 11.000 columnas?

-Cada día recibo muchos estímulos. No me imagino vivir sin escribir. Tengo tendencia a la observación y a la comparación. En las escuelas deberían enseñar a observar y comparar, así asocias ideas y surgen cosas nuevas. Eso es creación. Todos mis libros más autobiográficos y los artículos están basados en la observación. Mi lenguaje es poco florido y poco pretencioso. Nunca he querido lucirme. No sé hacerlo. Intento ser preciso con un toque literario. «Ser o no ser», de Shakespeare. No hay nada más sencillo ni más literario.

-En El meu ofici decía que siempre ha huido de las pretensiones del mundo literario.

-No me siento cómodo en ese mundo. Pla le dijo una frase muy buena a un joven escritor que escribía barrocamente: «No dudo de que usted puede llegar a ser un genio pero provisionalmente es un pedante».

Simplemente, genial.

Garrigues

El lenguaje jurídico bien empleado influye en el uso del lenguaje común y del lenguaje literario. Un manual jurídico despertó el gusto por la palabra en uno de los escritores más afamados de la literatura española: Miguel Delibes. El Curso de Derecho Mercantil de Joaquín Garrigues y Díaz-Cañabate introdujo a Miguel Delibes en el mundo de la narrativa, porque «Garrigues exponía las cosas con sobriedad, exactitud y belleza» (García, 2010: 119). Incluyo un fragmento del manual:

Significado de la empresa para el Derecho mercantil .-
Desde el punto de vista de nuestro Derecho positivo, el significado de la empresa parece ser escaso. Hemos visto (pág. 11) que nuestro C. de c. acota el Derecho mercantil sobre el concepto de acto de comercio, desconectado de la organización económica en que tales actos se producen. Para la determinación de estos actos mercantiles el C. de c. no se fija en su pertenencia a una empresa, sino en la concurrencia de circunstancias de varia índole que no presuponen el concepto de empresa desde el momento que pueden concurrir tanto en el acto aislado como en el acto perteneciente a la repetición profesional en masa. Es cierto que en nuestro C. de c. existen alusiones esporádicas a la empresa, que no son suficientes, sin embargo, para afirmar que ésta es esencial para nuestro Derecho positivo (vide pág. 25). Desde un punto de vista doctrinal tampoco es admisible, como hemos visto, la tesis que afirma que la empresa sirve para acotar el Derecho mercantil o que lo identifica con el Derecho de la empresa (vide pág. 24), porque en él concurre el Derecho mercantil con otras ramas jurídicas y especialmente con el Derecho laboral.
Si desde ambos puntos de vista la significación de la empresa no es esencial a nuestra disciplina, ¿por qué hemos de estudiar a la empresa? Una cosa es que ésta no sea concepto delimitador del Derecho mercantil y otra muy distinta que no deba ser objeto de nuestro estudio. La inclusión actual de la empresa dentro de la disciplina del Derecho mercantil se funda en que su concepto es presupuesto del concepto de empresario, en el hecho de que su actividad externa delimita el contenido del Derecho mercantil y en que la empresa es, cada día más, objeto del tráfico jurídico. Sin embargo, la doctrina mercantilista ha pretendido convertirse injustificadamente en monopolizadora de la teoría de la empresa por olvidar que únicamente estas tres razones justifican su inclusión en nuestra disciplina y que, además, el Derecho mercantil no penetra en la organización interna de la empresa. Nuestra disciplina se limita a dictar normas sobre la contabilidad de la empresa, sobre sus signos distintivos, sobre su patrimonio mercantil y los auxiliares que utiliza el empresario para su explotación. Ni siquiera el Derecho de sociedades penetra en el seno interno de la empresa, sencillamente porque empresa y sociedad son cosas distintas.
En suma, la ecuación Derecho mercantil igual a Derecho de la empresa es errónea. Todavía no ha nacido un verdadero Derecho de la empresa y cuando nazca probablemente no será íntegramente Derecho mercantil porque abarcará parcelas de diversas disciplinas jurídicas. Ahora bien, para llegar a esta conclusión hay que partir del concepto económico de empresa y comprobar cómo ha reaccionado ante él el Derecho.

Garrigues, Joaquín. (1976). Curso de Derecho mercantil, Tomo I, págs. 165-166.
García Domínguez, Ramón. (2010). Miguel Delibes de cerca. Barcelona: Destino.

La portada del blog

Para lograr una aceptable página-portada del blog:

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Más, aquí.

3 ideas

En este blog recomiendan tres ideas para que te entiendan:

1. UNA IDEA POR PÁRRAFO. Si tienes otra sugerencia, pensamiento e idea empieza un párrafo distinto.
2. LA IDEA PRINCIPAL, EN LA PRIMERA FRASE. No canses a los lectores con demasiado contexto porque no tienen tiempo para eso. Luego apoya la idea con detalles y ejemplos concretos.
3. QUE LA IDEA SE PUEDA “ESCANEAR”. Utiliza titulares y listas que ayuden a la audiencia a comprender tu mensaje.

Claves para redactar

Me han parecido acertadas estas claves para escribir en Internet. Te copio una. Las demás están aquí.

1. Antes de escribir, documéntate. La fase previa a la redacción de una historia es esencial. En la red podemos encontrar todo tipo de recursos informativos y de contexto relacionados con aquello que vamos a contar. (…)

No lo sé explicar

“Lo sé, pero no sé cómo explicarlo”. O nos ha pasado o nos pasa. O lo hemos oído o lo oímos. Adela Cortina comenta este problema en un artículo publicado en El País. Propone una solución:

para cultivar esas capacidades es indispensable la formación que viene de la lectura habitual y atenta de buenos libros, viene de una escuela convencida de que se hace un flaco servicio a los alumnos cuando no se les ayuda a cuidar el lenguaje, a saber comprender, exponer, redactar, porque más libres serán de comunicar lo que piensan los que manejan el discurso con soltura.


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