Archive for the 'calco' Category

El origen de la expresión metafórica “techo de cristal”, por Susana Guerrero vía @cvc_cervantes

Techo de cristal es una expresión metafórica que hace presente que las mujeres tienen más dificultades que los hombres para ascender a los puestos directivos, aunque estén sobradamente cualificadas. Dichas dificultades tienen que ver con rasgos que por su invisibilidad son difíciles de detectar. (sigue aquí)

Anuncios

Ferrari “Alonso”

Un año más, vuelven las carreras de Fórmula 1. Esta vez el atractivo es mayor porque Fernando Alonso pilotará un Ferrari, nada más y nada menos. ¡Quién lo diría!

¿Por qué hablamos de ese deporte en este blog? Por el uso de muchos anglicismos. Los comentamos en mayo de 2009 en esta entrada. Recordamos algunos y su equivalente en castellano:

  • los slick: ‘neumáticos lisos’ (pensados para rodar sobre un pavimento seco),
  • los full wet: ‘neumáticos de lluvia’ (adecuados para lluvia extrema por tener dibujo en la banda de rodadura),

(por cierto, cuando hay poca agua en el asfalto se utilizan los‘neumáticos mixtos’, menos rayados que los anteriores)

  • pole position: ‘primera posición’ (de la parrilla de salida y la consigue el piloto más rápido),
  • warm up lap: ‘vuelta de calentamiento’,
  • safety car: ‘coche de seguridad’,
  • el pit lane: ‘vía de servicio’,
  • la sanción stop and go penalty: ‘penalización pare y siga’ (penalización que consiste en que el piloto debe ir a su garaje, parar diez segundos y continuar la carrera),
  • la sanción drive-through penalty: ‘penalización pase y siga’ (obliga al piloto a pasar por la vía de servicio sin pararse),
  • boxes: ‘garajes’,
  • paddock: ‘parque’ y
  • motorhome: ‘autocaravanas’.

¿Conoces a un creativo?

Josep Maria Espinàs, excelente prosista, comenta en este artículo el empleo de la palabra “creativo”. Un ejemplo de cómo las palabras nos alejan de la realidad. Cuando deberían acercarnos a ella…

¿Qué pasa con el lenguaje?

¿Estamos perdiendo de vista la realidad personal, que generalmente es modesta?

Es verdad que siempre ha habido hombres y mujeres que han tendido a glorificarse, pero esa satisfacción no iba más allá de su esfera social. Ha habido algunos casos de vanidad modélica, brillantísimamente comentados por aquellos que realizaban maliciosas tertulias de club y usaban sombrero de copa.

También ha habido épocas en que el periodismo crítico-humorístico encontró la inspiración en el vestuario, los vehículos y las frases que soltaban algunos ciudadanos elegantes y afortunados. Me parece que ahora la excentricidad no es tan aristocrática; además, existe una fugacidad en las formas. Todo va superponiéndose.

Ahora, la sofisticación la encontramos en el lenguaje. En el ámbito del lenguaje, la afectación conserva su prestigio. La pretensión se ha instalado cómodamente en el lenguaje oficial. Si existen dos formas de decir algo, se suele elegir la más vaga y complicada.

Por ejemplo: ¿qué efecto le produciría a usted tener a su cargo los «servicios de creatividad de actos populares»? Una carta me comunica que el Instituto Municipal de Deportes ha convocado un concurso para conceder esa plaza de trabajo.

Ya me topé con la palabra creatividad en aquellos tiempos en que conocí el mundo de la publicidad. Más de una persona se me presentó como «creativo» de la empresa, y en las tarjetas de visita, bajo su nombre, ponía eso, «creativo». Me parecía una considerable pretensión. Yo he conocido a arquitectos, escritores, directores de empresas y muchos otros profesionales que trabajaban creativamente. Y no lo ponían en ninguna tarjeta.

Ahora se busca a alguien que se encargue de los «servicios de creatividad» para acciones populares deportivas. ¿Alguien sabe qué es eso? Esa aptitud creativa específica, ¿se estudia en algún sitio? Las propuestas de creatividad, explica el ciudadano que da la información, tenían que presentarse durante los días navideños, y el ciudadano sospecha.

Lo que a mí me intriga es lo que dirán las tarjetas del privilegiado elegido. ¿«Técnico de creatividad en actos populares deportivos»? Esta es la glorificación moderna del lenguaje: asesores, supervisores, jefes de control primario, jefes de subcontroles, consejeros de subdelegados…

Todo esto es muy moderno, pero a mí me parece que es tan sofisticado como aquellos complicados sombreros de las bisabuelas.

Josep María Espinàs

www.elperiodico.com

España

21/01/2010

ATC, un eufemismo irreal

El vigilante del faro recuerda que una central eléctrica (instalación que genera energía eléctrica) no es una planta energética. En algunas noticias sobre el accidente de una central en Middletown (Estados Unidos) el vigilante ha leído la expresión “planta energética”, calco de la expresión inglesa: ‘energy plant’.

Ese calco del inglés, me recuerda otras expresiones que hemos mencionado aquí. Unas expresiones que hacen las delicias de algunos políticos, quizá por miedo a llamar pan pan y al vino vino, quizá por desconocimiento del español.

Esas expresiones encierran un peligro. Que las palabras no designen la realidad. Y no estamos tan lejos. En España, desde hace unas semanas, diversos pueblos se han ofrecido para construir en su término municipal un ATC (Almacén Temporal Centralizado). Y nos preguntamos, almacén ¿de qué? ¿De hortalizas? ¿de tejas? ¿de cartón? ¡No! Un almacén de residuos nucleares. ¿Y por qué no le llaman “cementerio nuclear”? Imagino que por miedo, no por desconocimiento.

ATC, un eufemismo irreal.

Mucha razón tiene el análisis de Magí Camps, publicado en La Vanguardia.

Maquillaje nuclear

El futuro almacén temporal centralizado ha conseguido hacer famosas sus iniciales, la sigla ATC. Observe el lector que un almacén temporal centralizado, a bote pronto, bien pudiera ser uno de esos guardamuebles de los que echamos mano en tiempos de mudanza, bien el lugar en que los distribuidores concentran sus productos para a continuación repartirlos por la red de puntos de venta… Ahora bien, poner ese nombre a un almacén de “residuos radiactivos” es, como mínimo, tendencioso.

Sin apellidos. El ATC ha acabado siendo un nombre sin apellidos, un nombre común que esconde su verdadera estirpe, la que va ligada a la historia de la energía nuclear. Si no fuera así, al nombre de “almacén temporal centralizado” los periodistas no nos veríamos obligados a añadirle apellidos: “de residuos radiactivos”.

Siglas que enmascaran. Con el almacén se ha optado por las siglas: ATC (MTC en la versión catalana). Así, la ocultación es doble. Cuando uno quiere saber qué significan esas iniciales, puede quedar contento con el desarrollo de la sigla: almacén temporal centralizado. Contento y engañado, porque, como ya se ha dicho, un ATC pude ser mil cosas, empezando por el guardamuebles. Del mismo modo, el ATI, el almacén transitorio individual. Y aún la AMAC, que es la Asociación de Municipios en Áreas con Centrales Nucleares. Una espesa sopa de letras para no decir en voz alta las palabras malditas.

¿Temporal? Pero la intención de ocultar la realidad, de maquillar la verdadera función de la instalación va más allá. Al eufemismo se añade la imprecisión en la definición: almacén ¿temporal? Los residuos permanecerán allí de 60 a 100 años. ¿Es ese el sentido de temporal que tenemos la mayoría de los mortales? Claro que los residuos emitirán radiación durante cientos, incluso miles de años. Sólo así se entiende que esa sesentena de años a alguien se le haya ocurrido llamarla ¡temporal!

´Cultura´ nuclear. Las poblaciones que pertenecen a la AMAC tienen, además, cultura nuclear. Es decir, se plantean de una manera natural la posibilidad de optar a la construcción del almacén. Esta circunstancia difícilmente se da en los municipios que no viven a la sombra de las chimeneas nucleares, pero hoy la crisis ha empujado a otras urbes a postularse como futura sede del almacén; la tercera, tras Ascó y Yebra, ha sido Villar de Cañas, en Cuenca. Y a última hora se han añadido algunas más.

´Cementeri´. El genio de la lengua no se deja engañar. Poco importan las siglas, los eufemismos o las palabras imprecisas: eso es un cementerio nuclear y punto. Además de los cementerios para los humanos, ahora hay otros, como los de coches o este por el que Ascó se postula. Y en el catalán de Ascó, la palabra es cementeri, como en Esterri, Llavorsí, Fraga, Tortosa, Benassal, Valencia, Alzira, Pego o Alcoi, por citar los ejemplos que da el diccionario Alcover-Moll. El IEC acoge como formas normativas cementiri y cementeri.Pero aún hay más variantes dialectales: cementir,cimenteri,ciminteri y cimintiri.

Atómico. Hoy se habla de energía nuclear y de radiactividad, que son palabras con una alta carga energética. Pero no se emplea el término atómico. La energía que nace de la fisión o la fusión del núcleo del átomo comenzó llamándose atómica y se cambió por nuclear. Las dos palabras son correctas y precisas, pero la primera quedó marcada para siempre por las bombas. Hoy, nuclear y radiactivo también tienen connotaciones negativas, por ello el paso siguiente ha sido el de la profilaxis de la sigla.

Ascó y Vandellòs. El bombardero estadounidense Enola Gay lanzó sobre Hiroshima, en 1945, la primera bomba atómica. Junto con Nagasaki, estas dos ciudades japonesas han pasado a la historia atómica mundial. En Catalunya, las dos poblaciones nucleares son Ascó y Vandellòs. Será muy difícil que sus nombres lleguen a disociarse del de las centrales atómicas, que llegarán a borrar sus bucólicos orígenes: Ascó, del iberovasco azko,que significa tejón. Y la latina Vandellòs, vall de llors, valle de laureles.

La Vanguardia, Magí Camps

Domingo, 31 enero 2010

Páginas, 32-33


visits

  • 525.020 hits

categorías

Twitter profile

Anuncios