Leer en tiempo de crisis

Articulo publicado en FN, página 14.  A ver qué te parece…

Dice un proverbio asiático: “Cuando empieza a soplar el viento, algunos corren a esconderse mientras otros construyen molinos de viento”. Ahora que llevamos meses y años de viento, de ventisca, de cierzo (crisis), es un momento ideal para construir molinos de viento (leer y reflexionar).

En este artículo me centro en la lectura, actividad que invita a la reflexión. Quevedo escribió los siguientes versos: «Retirado en la paz de estos desiertos, / con pocos, pero doctos libros juntos, / vivo en conversación con los difuntos/ y escucho con mis ojos a los muertos». Como Francisco de Quevedo yo quiero también escuchar con mis ojos, pero a las ideas de los vivos. A las ideas de personas a las que admiro y con algunas de las cuales me unen lazos de amistad.

La lectura nos ayuda a ser mejores. Casado dice «Hoy día, en el mundo desgarrado y complejo en que vivimos, la lectura literaria es algo necesario para el logro de una vida armónica, equilibrada; para una vida plenamente humana». La lectura activa la memoria, la imaginación, los sentimientos. Nos exige seguir con atención una historia. A la vez, nos ayuda a reflexionar. Pero eso no será así si las lecturas son pesados guisos medievalizantes, engañosos manuales de autoayuda, mezclas de sangre y sexo, como afirma Llano. Hemos de leer literatura de calidad. Además, como les recuerdo a mis alumnos, viajaremos gratis a otras ciudades y a otras épocas. Y sin perder las maletas. ¿Cómo sabemos que un libro es literatura de calidad? Desde luego, no comprando lo primero que nos encontramos en el supermercado, entre hortalizas, calcetines de oferta, y detergentes, ni en el kiosko del aeropuerto.

Hay que pedir consejo. Casado señala que «cualquier persona cuerda se deja aconsejar en los más variados ámbitos de la vida, sin tener por eso la sensación de que se merma su autonomía y capacidad de decidir. Al contrario: a mayor conocimiento, mayor libertad. Sin embargo, cuando el asesoramiento afecta a la esfera de la valoración intelectual o estética de los productos del espíritu, se tiende a percibir el criterio ajeno como un límite infundado y embrutecedor». Pidamos consejo, pues. Al librero de confianza. Es un acierto conocer el premio que los libreros conceden, una vez al año en Barcelona, a la mejor obra publicada. Aciertan y descubren verdaderas joyas, que las multinacionales del libro ni siquiera han olido. A personas de gusto atinado y con criterio. También se puede seguir, como sugiere Nubiola, el suplemento de algún periódico nacional o internacional dedicado a la crítica de libros. En esta vida, leeremos unos pocos libros -¿100, 300, 500?-, pues leamos los que nos ayuden a ser mejores.

Acabo con una frase del poeta García Lorca: «Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos».

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2 Responses to “Leer en tiempo de crisis”


  1. 1 Benjamin Isai Zamora Fernandez 12 julio 2013 en 00:42

    chevere me gusto … y me ayudo mucho en mis tareas .. jajja gracias 🙂 dios les bendiga
    … 🙂


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