No answers, just stories…

On success, there is no one right answer: You cannot learn absolute rules from another person. You cannot take the life recipe of another person. You can learn from their stories, but only you will take what you take from a story. Seek out Stories Tribes, civilisations and families have found that life lessons are […]

a través de There are no Answers, Just Stories — Moving People to Action

TED’s secret to public #speaking (7′)

 

By Chris Anderson:

“One task as a speaker is to build an idea inside the minds of your audience

4 tips:

“One, limit your talk to just one major idea”: give context, share examples…

“Two, give your listeners a reason to care”: curiosity, provocative questions…

“Three, build your idea, piece by piece, out of concepts that your audience already understands”: metaphors can play a crucial play…

“Four, here’s the final tip: Make your idea worth sharing”:

Chris Anderson: TED’s secret to great public speaking

How to start a speech #speaking / Conor Neill

So interesting (8′)

How not to start… 

a) “My name is… I come from… This talk is about…”

b) “….The lights?…How much time I have…right…ok…”

How to start a speech…

  1. With a question…
  2. Fact: “There is more people alive today than have ever died”
  3. 3. Once upon a time…

From Conor Neill.

Sobre la carta de un chica “que no quiere sentirse como un pezado de carne” publicada en @EPentretodos Via @afarrasc

Me dio mucho que pensar la carta al director publicada en El Periódico. El desprecio a la mujer y la consideración de que es un trozo de carne están más presentes de lo que pensamos.

Ninguna ley va a acabar con esa tendencia. En cambio, la educación en la familia y en la escuela, con la colaboración de los medios (y también de los políticos) -el orden de la enumeración no es casual…- logrará darle a la mujer y a la sexualidad el lugar que le corresponde.

Copio la carta:

Pensar en viernes noche es pensar en fiesta y más si eres un estudiante adolescente, porque si no queremos ser unos bichos raros nos debe gustar ir a discotecas.

El viernes pasado, como es costumbre siempre que estamos de vacaciones o acabamos los exámenes, fuimos de fiesta. Como de costumbre, las chicas entraban gratis en la discoteca y los chicos debían pagar entrada obligatoria. Como de costumbre, no pude pasar ni dos minutos seguidos sin que un apuesto caballero se tomara las confianzas de posar sus delicadas manos en mi cuerpo o sin que me intentara enamorar con unas delicadísimas palabras al nivel de Bécquer. Como de costumbre, la gran mayoría de canciones tenían alguna que otra mínima connotación sexual. Pero dentro de esta aceptada e inmoral habitualidad, pasó algo que me abrió los ojos.

Mientras bailaba con unos amigos, estos quisieron subir a la tarima central, la que estaba más expuesta de toda la discoteca, pero muy a su pesar no duraron ni diez segundos. En el momento en que subieron, se abalanzó sobre ellos un empleado de la discoteca para disuadirlos de bailar en la tarima. El motivo: Dan mejor imagen cuatro chicas menándose delante de centenares de adolescentes hormonados que un grupo de chicos bailando.

¿Cómo puede nadie disfrutar con semejante espectáculo? ¿Cómo he disfrutado tanto tiempo con semejante espectáculo? Ayer me avergoncé de mí misma, de lo que veía y de lo que había hecho. Nuestros padres invierten una infinita dedicación en nuestra educación en valores para que luego nosotros se lo agradezcamos participando en estos homenajes al buen gusto, respeto e igualdad. ¿Qué esta pasando? ¿Cómo hemos llegado a esto? ¿Por qué? Después de la ‘fiesta’ de anoche, no paran de surgirme preguntas, preguntas con respuestas confusas y preguntas sin respuesta.

Sigo sin lograr comprender cómo adolescentes que han vivido mayormente en el siglo XXI en una sociedad abierta, plural y con una igualdad de sexos ‘evidente’ ni se percaten de lo que pasa ante sus ojos. Quizá solo sea una percepción mía y no haya ningún tipo de discriminación sexual en los clubs nocturnos hoy en día o simplemente, como ya me advertía mi padre, a las discotecas solo se va a ligar. Me parece repulsivo y vergonzoso que se promueva este tipo de ocio entre los jóvenes, pero aún más que nosotros lo aceptemos como algo que debamos hacer y que nos divierta.

Como adolescente con ganas de disfrutar de cada momento de mi juventud con mis amigos me gusta ir de fiesta, bailar, cantar, llegar a las ocho de la mañana a casa y pasarme todo el día durmiendo; pero no me gusta sentirme como un trozo de carne, como un cebo que atraiga chicos y con ellos dinero; que para que no me hagan ningún comentario desafortunado deba permanecer sentada en una esquina y tapada de pies a cabeza. Tengo 17 años, tengo ganas de divertirme pero sin que ello conlleve abandonar los férreos principios que he desarrollado a lo largo de mi vida y que me hacen ser la persona que soy hoy.

 

http://www.elperiodico.com/es/entre-todos/participacion/carta-una-chica-anos-estoy-harta-que-hagan-sentir-como-trozo-carne-discoteca-60307#

Microrrelato sorprendente

Alguien, no viste quién, abrió la puerta, y saliste con toda la vitalidad con que te fue posible hacerlo, pensando que la libertad estaba enfrente y que te daban por fin la posibilidad de disfrutarla. Obviamente, no la encontraste: contra lo que esperabas, solo hallaste un lugar más espacioso, paredes infranqueables, y varios hombres a los que hasta entonces jamás habías visto, con la crueldad dispuesta y el más feroz de los sadismos preparado. Después, fueron quince minutos, veinte tal vez, de auténtico martirio, en los que tuviste ocasión de conocer sobre tu cuerpo la violencia, y supiste del terrible extremo a que es capaz de llegar en su brutalidad el hombre, de forma arbitraria y sin razón alguna que además lo justifique. (Sigue) Vía 

Gracias, de Rosa Montero

Leyendo se entiende la gente

rosamontero.jpg Il. cop. Patricia A. Llaneza

Todos los escritores veteranos como yo sabemos bien lo que cuesta llenar una sala para presentar un libro; ni los agentes de prensa más eficientes ni el patrocinio de grandes empresas pueden asegurar que un local se llene, porque cada día somos físicamente más vagos y hay menos espacio para la cultura en los medios de comunicación. Pero probablemente todos hemos asistido también a alguno de esos milagros que suceden cuando llegas a una pequeña localidad, a una plaza difícil sin tradición cultural o a una barriada deprimida, invitado por una modesta librería; y de repente el sitio se abarrota de público y la gente no cabe y se agolpa en la calle.

Y déjame que te diga, hermano escritor: no es mérito tuyo, sino de los libreros.

Cuanto, cuantísimo hay que trabajar cada día, cada mes, cada año, para lograr llenar ese local. Un…

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Un día después del “Día del Padre”…Un poema acertadísimo

Un año más nos acordamos de nuestro padre, en este día tan señalado. Esta vez a través del poema escrito por Teresa de Calcuta. Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo. Enseñarás a soñar, pero …

Origen: Día del Padre


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